Estilo de vida minimalista

Minimalismo en tu vida diaria

¿Qué es una vida minimalista?

Llevar un estilo de vida minimalista significa simplificar tu día a día identificando lo importante y eliminando el resto. El estrés, sumado a las prisas y distracciones, puede resultar agotador al cabo del día. Por ello, llevar un modo de vida minimalista te aportará grande beneficios y logrará mitigar todos estos inconvenientes.

Con estos sencillos consejos podrás utilizar el minimalismo para llevar una vida más organizada y simplificar el resto de problemas:


Identifica lo realmente importante

No necesitas realizar un cambio drástico en tu vida para conseguir un ambiente minimalista. Basta con saber identificar aquellas ocupaciones que consiguen complicar tu día a día y corregirlas. Trata de finalizar una tarea antes de comenzar con la siguiente o, de lo contrario, te resultará más difícil avanzar hacia ese camino minimalista. Recuerda: la productividad no consiste en hacer varias cosas a la vez, sino en terminar aquellas importantes.

Prioriza todo lo que haces e identifica lo que más valor aporta en tu calidad de vida. Todo lo demás, elimínalo o reduce el tiempo dedicado.


Organiza tu entorno

Nuestro espacio mental está directamente ligado al orden y limpieza de nuestro entorno. Existen distracciones visuales que te impiden continuar con tus actividades diarias o incluso te limitan en ciertos aspectos sin que te des cuenta. Con un orden minimalista puedes conseguir deshacerte de todo aquello que no sea útil y que ocupe un lugar innecesario o no aporte nada a potenciar tu día a día.


Deshazte de las distracciones

Hoy en día, para ser verdaderamente productivo, necesitas eliminar todo aquello que te impida avanzar. Desconectar el WiFi o internet de casa, apagar el móvil o incluso cerrar la puerta de tu habitación te ayudará a terminar aquellas tareas pendientes. Por lo tanto, llevar un estilo de vida minimalista nos volverá a ayudar en esta ocasión a centrarnos en lo importante.


Finalizar antes de avanzar

Olvídate de ocupar tu día con diferentes tareas que no puedes cumplir. La mejor opción es terminar aquellas que vayan a ocuparte más tiempo o tengan una mayor prioridad. Una vez finalizadas, puedes dedicar tu tiempo a otras cosas. Realizar poco a poco estas labores te motivará al ver que vas avanzando y consiguiendo tus objetivos.


Sé positivo

En ocasiones, otras personas pueden estropearte el buen humor o conseguir enfadarte para el resto del día. No dejes que la actitud de otros interfiera en la tuya y evita estar en contacto con ellos. Llevar una vida minimalista también consiste en mantener una actitud positiva ante cualquier situación. El enfado o el resentimiento te distraerán del foco de atención de lo importante y perjudicará a tu estado de ánimo.


Evita tenerlo todo bajo control

Hay situaciones en las que ciertos problemas se escapan de tus manos y te pueden llegar a ocasionar estrés. No pretendas tener bajo control todo lo que pasa en tu vida o de lo contrario no conseguirás disfrutar de ella. Con el tiempo, aprenderás que no todo se puede controlar y comenzarás a no perder un solo minuto en ello.

No puedes cambiar las circunstancias de tu vida y mucho menos a las personas. Déjalo estar y no le des mayor importancia.


Es de bien nacido ser agradecido

La sociedad actual te vende que necesitas tener o comprar más cosas para ser feliz, cuando en realidad es todo lo contrario. Lo verdaderamente necesario es tener menos distracciones y evitar las preocupaciones y el estrés. Aprecia lo que tienes y deja de darle importancia a los bienes materiales que no aportan nada a tu felicidad.

Cuando crecemos y maduramos nos damos cuenta de que, al final, recordamos los momentos vividos y no las posesiones materiales. Esta filosofía de vida minimalista te ayuda a mejorar y a reflexionar más sobre tus relaciones personales.

Utilizamos cookies propias y de terceros para mejorar la experiencia de usuario. Si acepta o continúa navegando, consideramos que acepta su uso. Más información.